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Los países
latinoamericanos a excepción de Chile, registran
una productividad muy baja en la mayoría de sus
productos agrícolas.
Sólo a manera
de ejemplo, - ya que disponemos de la
información completa y actualizada de muchos
productos agrícolas que se cultivan en el
continente, - presentamos este
gráfico del
cual se desprenden una serie de análisis muy
serios y completos abordados en los
seminarios sobre AGRO-COMPETITIVIDAD que
venimos dictando en diversas ciudades de latinoamérica.
Los países de la CAN requieren de
aproximadamente 50 hectáreas para producir 100
toneladas de maíz, mientras que Chile las
produce en 10,6 hectáreas, en la quinta parte de
la superficie y con la mitad de los costos.
Pero no es que
Chile haga nada extraordinario para obtener este
resultado, su producción es apenas
normal. Considérese que si se siembra a una densidad de 60
mil plantas hectárea y cada planta produce solo
una mazorca cuyos granos secos pesen promedio
150 gramos, tenemos en total 9 toneladas.
Esto significa
que los demás países son los que están
haciendo lo extraordinario: producir, en
promedio, una
mazorca cada 6 plantas.
El empleo de
mayor superficie, con la consecuente aplicación
de pesticidas, significa para los países
de la CAN un elevado costo en impacto
ambiental.
Desde el punto
de vista de costos operativos, los productores de
estos países tienen que hacer una
transformación cultural para convertirse en
productores competitivos.
La baja productividad
agrícola, derivada del escaso conocimiento y la
limitada educación, es una de las principales
causas que postergan el desarrollo económico y
social de la mayoría de los países de América
Latina.
En el trabajo de
investigación que terminamos recientemente se
demuestra que existen heterogéneos niveles de
productividad, aún en las mismas zonas
empleando los mismos suelos, y que el factor
cultural es determinante en la adopción de
técnicas, prácticas, materiales, métodos y
sistemas que conducen a obtener altos o bajos
rendimientos.
Un cultivo productivo es
necesariamente sano y por lo tanto incurre en
menores costos operativos por la reducción o
eliminación de pesticidas, y cuando se produce
eficientemente se obtiene el mismo volumen en
menor superficie, lo cual repercute en beneficio
del ecosistema.
La
investigación revela con gráficos, cifras
concretas, datos precisos y análisis profundos que el problema fundamental de la
agricultura, a diferencia de la creencia
generalizada, no es el de los precios bajos,
sino el de los altos costos derivados de la baja
productividad.
T. P. AGRO S. A.
ha desarrollado varios programas encaminados a
identificar los problemas y a definir las
soluciones.
Como
consultores, orientamos al empresario agrícola
para que introduzca los modelos de éxito en su
actividad agrícola y agro-industrial.
Como
capacitadores, estamos comprometidos con la
formación integral del equipo humano de las
organizaciones agrícolas para que reduzcan sistemáticamente los
errores que alteran la productividad y adopten
los métodos que conducen al mejoramiento
continuo.
Como difusores,
publicamos un libro que lo convertimos en CD de multimedia
para incluir en él videos y fotos además de los datos
específicos de la productividad de cada país,
con gráficos comparativos frente a otros países de
la región y del mundo, de fácil lectura y
comprensión.
Esta publicación tiene
por objeto crear conciencia de técnicas y
prácticas culturales que reducen los riesgos y
los costos, mejoran la calidad, aumentan los
rendimientos y protegen el medio ambiente.
En lenguaje sencillo,
práctico y al alcance de todas las personas,
aún sin formación académica, se presenta la
realidad de la agricultura, altamente vulnerable
en economías cada vez más abiertas y
globalizadas, frente a las cuales solo es
posible competir con eficiencia.
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