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:: uso sustentable de suelos y aguas
recursos hídricos
Cualquier proyecto agrícola que se emprenda de manera
empresarial, requiere contar con la disponibilidad
permanente de recurso hídrico. Para ello es necesario
proveerse de albarradas, cisternas, pozos, o tanques que
permitan un suministro permanente de los volúmenes de
agua necesarios para operar el sistema de riego. La
cantidad de agua que utiliza una planta en su etapa
vegetativa, es diferente a la que requiere en su etapa
de floración y/o producción, por lo tanto es necesario
calcular sobre la base del mayor requerimiento.
En el caso del Ají Dulce, por ejemplo, el requerimiento
hídrico de acuerdo con la zona agroecológica y el
coeficiente de evapotranspiración en una planta pasa de
necesitar 2,5 Lts/día durante su desarrollo vegetativo a
utilizar más de 4 Lts/día en su etapa de floración y/o
cosecha. De manera similar ocurre en los demás cultivos.
Esto nos debe llevar a calcular, según el número de
plantas, la cantidad de litros/día que requiere un
cultivo por Hectárea o por las hectáreas sembradas; y
este cálculo proporciona una idea aproximada de la
cantidad de agua necesaria para regar el cultivo por día
y de las dimensiones que debe tener la albarrada o
cisterna, de acuerdo a la frecuencia del riego. De
manera similar se plantea el ejercicio para los otros
cultivos.
Por lo tanto, el tamaño de las albarradas o cisternas de
almacenamiento o aprovisionamiento de aguas lluvias,
deben ser lo necesariamente suficientes para albergar
durante un día, o una semana, o mas, las cantidades de
agua que requiere el cultivo en sus momentos críticos de
desarrollo. Cualquier improvisación al respecto, redunda
en el deterioro del cultivo, la presencia de plagas,
enfermedades y disminución de las cosechas.

Se han abierto brechas inmensas entre los países del
Trópico y del Subtrópico, en lo concerniente al manejo y
uso de algunos de recursos como el agua, el suelo, etc.
Es el caso de países con grandes activos ambientales,
pero con pobres esquemas tecnológicos, los cuales no les
permiten utilizar adecuada y sosteniblemente un recurso
como el agua.
A pesar de tener ciertos recursos necesarios, como les
ocurre a países situados en la franja tropical, nuestros
países NO satisfacen en buen porcentaje sus necesidades
mínimas de soberanía alimentaria por no utilizar
eficientemente el agua para riego. Su huella ecológica y
el uso innecesario de mas hectáreas para lograr el mismo
rendimiento que obtienen los tecnificados, se acrecienta
a un ritmo superior frente a estos países, que sin tener
la calidad de suelos y aguas que tenemos nosotros,
aplican las tecnologías ambientalmente sanas (TAS) y
programas de riego localizado para lograr un mayor
beneficio en cuanto a productividad y desarrollo limpio.
Siendo el agua para riego localizado mucho más económica
en nuestros países, los países que mayor aplicación de
tecnologías realizan a sus cultivos ubicados en el
subtrópico, presentan muchas veces, una mejor relación
Beneficio/Costo que los del trópico.
Esto nos lleva a repensar en la necesidad de enfrentar
nuevos retos y procesos de modernización de la
agricultura local, la cual todavía funciona al sol y al
agua, con producciones muy bajas, sin el empleo mínimo
de tecnologías aplicables para una eficiente
administración no solamente del riego, sino de paquetes
culturales de apoyo y transferencia tecnológica, desde
la selección de semillas adaptadas a las zonas
agroecológicas, programas
de nutrición orgánica, aplicación de plásticos,
ambientes controlados y otros, que deben permitir la
oferta de más y mejores productos en el futuro,
minimizando la huella hídrica.
Cabe mencionar que la productividad es fundamental en el
concepto de la huella hídrica y del agua virtual, si se
tiene en cuenta la cantidad de agua que absorbe una
planta para su desarrollo y el porcentaje de esa demanda
hídrica
que forma parte de los
frutos que van a abastecer mercados domésticos y de
exportación.
sistemas de riego
Los Sistemas de producción agrícola en el trópico y
subtrópico, cada vez son más vulnerables ante los
cambios climáticos.
La dependencia tradicional de aquella agricultura
sometida al sol y al agua en estos tiempos, sólo
predispone un cultivo a la acción de factores externos
severos como el retraso en el crecimiento y desarrollo
vegetativo, ataques repentinos de plagas, enfermedades,
falta de uniformidad en el desarrollo de la plantación y
de la fructificación, que normalmente reflejan el estrés
hídrico y las dificultades que pasan las plantas
tratando de tomar un agua que no está disponible y menos
aquella necesaria para facilitar los procesos
nutricionales en una etapa específica de desarrollo del
cultivo. La agricultura sin riego, en aquellas zonas que
lo tienen disponible, es una aventura, que se paga mal
en un mercado que no da esperas a este tipo de
proveedores circunstanciales.
El objetivo del riego tecnificado es facilitarle
oportunamente a las plantas el agua necesaria en cada
etapa de desarrollo fisiológico para cumplir sus
necesidades metabólicas y optimizar el uso de sus
insumos y energía. Pero este uso del agua también
requiere de un programa que permita administrar el
tiempo oportuno, la cantidad adecuada y la calidad de la
aplicación.
Un manejo adecuado del agua tiene grandes ventajas para
los mismos agricultores, dado que ellos están utilizando
este recurso varias veces en el día, empleando la
capacidad instalada en un tiempo mínimo, lo cual
repercute en menores gastos de agua, de energía
eléctrica y un manejo racional de la mano de obra en el
predio.
Estos aspectos de administración del riego favorecen
también un uso racional y más efectivo de los insumos
para la fertirrigación o los que son aplicados al sitio
de siembra y poder controlar con los análisis de aguas y
suelos, que el riego en el futuro no vaya a causar
problemas de salinización.
Los cultivos tienen sus propios requerimientos hídricos,
expresados en sus curvas típicas de consumo de agua, que
hay que conocer de antemano.
Pero también se deben tener datos de la zona donde se
encuentra el cultivo tales como evaporación del suelo,
transpiración del cultivo en el sitio, pendientes,
acometidas, fuente de agua, topografía.
Por lo general son muy pocos los agricultores que
manejen datos climáticos, igualmente, las instituciones
encargadas de tener un sistema de monitoreo local y
regional al respecto. Sin embargo es necesario realizar
la toma de algunos datos claves sobre el clima reinante
en la estación meteorológica más cercana, pues se
consideran de suma utilidad para el diseño:
• Temperatura( máximas y Mínimas)
• Radiación solar
• Humedad relativa del aire (Máximas y Mínimas)
• Evaporación de agua
• Velocidad y dirección predominante del viento
También debe establecerse en el estudio y análisis de
datos el coeficiente de evapotranspiración del cultivo
en la zona, es decir el consumo de agua del cultivo,
dado que dicho parámetro servirá para realizar los
cálculos apropiados sobre los volúmenes de agua a
utilizar, pues son muchos los factores que afectan la
evapotranspiración en la zona, entre ellos La
evaporación del agua del suelo, la evapotranspiración de
las plantas y la de la atmósfera.
Es importante también tener en cuenta los siguientes
aspectos para la implementación efectiva del riego:
• Datos previos de análisis de caracterización de
suelos, pues los porcentajes de presencia de coloides en
el suelo son a menudo buenos referentes para tomar
decisiones de frecuencias en los riegos.
• Preparación adecuada de los suelos (Labranza mínima,
característica en el arado, la forma y profundidad de
las rastrilladas, del encamado y especialmente la
nivelada. La adecuada labor de preparación en cualquiera
de ellos contribuye efectivamente a la eficiencia y
homogeneidad del riego a lo largo de las camas o surcos,
expresándose posteriormente en el desarrollo homogéneo
de las plantas, reducción de plagas y enfermedades, etc.
• Tener en cuenta, si el riego es por gravedad o con
Motobomba; características de la variedad, la densidad
de siembra, el ancho de la cama, la ubicación de la
línea de riego, el templado de las cintas de riego, la
purga previa del sistema, la medición de bulbos, etc.
• Las características de los tanques de mezclas en el
caso de la fertirrigación, número de módulos a regar,
número de válvulas de salida, para intercambios,
• La cantidad de lámina de agua, debe ser gradual hasta
equilibrar la capacidad de campo, para favorecer el
suministro y absorción en la zona de desarrollo y
profundidad efectiva de las raíces de la planta.
• La oportunidad del riego, antes de que se presenten
deficiencias hídricas para evitar que se afecte el
normal desenvolvimiento del cultivo.
OPTIMIMIZACION DEL RIEGO

La administración de
la humedad tanto el suelo como en el aire es decisiva en
el resultado de una plantación tanto en lo cualitativo
como en lo cuantitativo.
Si la humedad no es
debidamente administrada puede suceder que se produzcan
excesos de la misma que contribuyan a que germinen las
esporas de los patógenos, lo cual implica la necesidad
de enfrentar con costos la solución de este problema de
hongos, lo cual repercute también en la calidad y en la
cantidad de los frutos.
Cuando se maneja
riego estudiado previamente, planificado y controlado se
puede conseguir que los niveles de humedad sean
estrictamente los necesarios para que la planta funcione
adecuadamente. Los resultados de esta administración del
riego se ven claramente reflejados en los rendimientos
de la plantación.
Por lo anteriormente
expuesto es fácil comprender la importancia de un
estudio previo del sistema de riego para una plantación
específica en función de los resultados de los análisis
de suelo y agua, del estudio de ambientación climática y
de los requerimientos de la planta.
No se trata de la
simple instalación de unas mangueras, sino de la
provisión uniforme del caudal correcto, exacto para el
desarrollo armónico de la plantación.
En síntesis, debe
procurarse la uniformidad de riego del sistema para
cumplir la función de satisfacer la demanda hídrica del
cultivo en todos sus ciclos (uso consuntivo), en función
de las propiedades del suelo: textura, estructura,
densidad aparente y de la composición física del mismo
para determinar la capacidad de campo CC, el punto de
marchites fisiológica PMF y el punto de marchites
permanente PMP.
La calidad del agua
es también un elemento clave, por lo tanto deben
analizarse su conductividad eléctrica, la concentración
de sales y el pH, que permiten determinar la calidad de
agua para riego que puede tener una influencia
determinante en el resultado final.
El riego controlado
debe constituirse también en un sistema que aporta en un
ambiente libre de plagas y enfermedades, siempre cuando
la dosificación sea la adecuada. Para ello es
indispensable utilizar los instrumentos de medición de
la humedad tanto en el suelo como en el aire.
El equilibrio para
conseguir un desarrollo armónico está fundamentado en la
pirámide suelo, clima, planta, que totalmente sometidos
a control permiten beneficiarse de los principios de la
trofobiosis y de la alelopatía como métodos para reducir
y hasta eliminar los riesgos de la presencia de insectos
y enfermedades.
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