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Productividad
La baja productividad en el sector rural es la principal
causa de muchos de los males que aquejan a nuestra
sociedad latinoamericana, y es allí donde hay que poner
muchos de los remedios. Por lo tanto es importante
incluir al proyecto de desarrollo, estrategias para
promover la cultura de la productividad que conduzcan a
la transformación de las unidades productivas
agropecuarias en empresas y microempresas eficientes,
rentables y competitivas que repercutan de manera
sostenida en el desarrollo económico y social, pero con
profundo respeto por el medio ambiente.
Para citar ejemplos reales del problema mencionado,
veamos algunos gráficos que forman parte del estudio que
estamos realizando sobre “Productividad Agrícola y
Agroindustrial en América Latina”:
Esto datos, comunes a la gran mayoría de productos
agropecuarios de la región, generan las siguientes
reflexiones:
Como ejemplo:
Para producir 100 toneladas de maíz, la mayoría de
países de América Latina destina 50 hectáreas con un
costo de US$ 17.500 mientras que Chile o Estados Unidos
solo utilizan entre 9 y 11 hectáreas para producir
las mismas 100 toneladas con costos entre US$ 7.500 y
US$ 10.000.
Véase en el gráfico a continuación los rendimientos
medios de cada uno de los países.

Aparte de la incidencia económica que salta a la vista,
adviértase sobre las repercusiones ambientales derivadas
de esta situación. Si no se producen cambios serios en
este aspecto, se sufrirán daños ambientales irreparables
en muy corto plazo.
Téngase en cuenta también que muchos de los países
latinoamericanos importan gran parte de los productos
agrícolas que podrían perfectamente producir si se
impulsara la cultura de la productividad. Son cuantiosas
las divisas que se destinan a la importación de Maíz,
Papa, Tomate, Avena, Cebada, Trigo, etc. contribuyendo a
la reducción de puestos de trabajo en sus países.
El desarrollo económico y social depende, en gran
medida, de que se opte por un sector agropecuario
eficiente y rentable. La percepción de que el agro
produce solamente pérdidas es un concepto equivocado
derivado de que aún se practican las actividades
agropecuarias sin actualización tecnológica, con
técnicas obsoletas e ineficientes que se han convertido
en hábitos generalizados.
Fortaleciendo la productividad agropecuaria y
agroindustrial se consigue elevar el nivel de vida,
mejorar la balanza comercial, incrementar el producto
interno bruto, estimular el crédito y la inversión,
además de contribuir eficazmente en la solución de los
problemas de desempleo, emigración, impacto ambiental,
inflación y seguridad alimentaria.
Para lograr estas metas es necesario diseñar políticas
de difusión, actualización tecnológica y sensibilización
que permitan conocer los avances tecnológicos que han
revolucionado el sector, cambiando los viejos
paradigmas de la producción por los modernos paradigmas
de la productividad y la competitividad.
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