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Un mensaje de esperanza a los pequeños
agricultores: la rentabilidad ya está al
alcance de todos
“No somos ricos por las cosas que poseemos
sino por lo que podemos realizar sin
poseerlas.”
(Immanuel Kant - filósofo alemán)
“Lo ideal no consiste en hacer cosas
extraordinarias, sino que en hacer cosas
ordinarias extraordinariamente ben hechas.”
(San Vicente de Paul)
Empiezo este mensaje con la siguiente
afirmación: En América Latina es muy poco o
casi nada lo que los pequeños agricultores
pueden esperar de sus gobiernos --
debilitados, endeudados, ineficientes y en
muchos casos corrompidos. Y esto no es una
suposición sino que una clara constatación
de la ineficacia de las políticas públicas
en pro del desarrollo rural. Así lo han
demostrado, durante más de cinco décadas,
los reiterados fracasos de sus muchísimos
programas asistencialistas que no han sido
capaces de reducir y mucho menos de
erradicar la pobreza rural. En virtud de
dicha ineficacia les sugiero, concreta y
objetivamente, que no sigan perdiendo más
tiempo con soluciones de parche que los
mantienen eternamente dependientes del
humillante paternalismo gubernamental. Con
tal fin les sugiero que cambien de actitud y
empiecen a construir un desarrollo más
endógeno, más autodependiente y más
autogestionario que los emancipe de esos
engaños y demagogias populistas. Será mucho
más constructivo que dediquen su valioso
tiempo a asesorarse con un buen
extensionista que les enseñe a ser más
eficientes, a visitar los productores
rurales económicamente más exitosos de su
comunidad, a perfeccionarse estudiando
textos sobre producción, administración
rural y comercialización agrícola, a
corregir las ineficiencias aún existentes en
sus fincas, a aumentar y mejorar la calidad
de la producción, a reducir los costos por
kilogramo producido, a incorporar valor a
las cosechas, a comprar insumos y vender lo
que producen con menor intermediación. Y,
como consecuencia de la correcta adopción de
estas medidas "eficientizadoras",
sencillamente no necesitar de las ineficaces
"ayudas" gubernamentales. A quienes deseen
analizar la posibilidad y conveniencia de
adoptar este nuevo camino, de la esperanza,
del rescate de la dignidad y de la
autoestima, les sugiero leer críticamente
algo tan sencillo como lo siguiente:
1)
Para llegar a lo deseable es necesario
partir de lo posible. Quienes conocen,
en forma vivencial, las extraordinarias
potencialidades productivas de nuestra
agricultura, saben que para tener éxito
económico en el negocio agrícola, no siempre
ni necesariamente se requiere de altas
decisiones políticas, créditos abundantes,
grandes extensiones de tierra, inversiones
en maquinaria de alto costo, ni de
tecnologías sofisticadas. Muchísimo más
importante y eficaz que lo anterior es
evitar, corregir y/o eliminar las
ineficiencias que, sin darse cuenta, la gran
mayoría de los agricultores aún está
cometiendo en la forma como produce, como
administra sus fincas y como comercializa
sus cosechas. Evitar, corregir o eliminar
dichos errores cuesta muy poco pero tiene
una sorprendente eficacia en el incremento
de los ingresos de las familias rurales. En
la era de los mercados globalizados ustedes
tendrán que competir con los agricultores
más eficientes del mundo y por esta razón
necesitan volverse cada vez más eficientes.
Sin embargo no podrán hacerlo de un solo
golpe. Por esta razón les sugiero que...
2)
Empiecen la "eficientización" productiva
con tecnologías de costo mínimo. Con el
fin de que todos los agricultores,
especialmente los más pobres, puedan
volverse más eficientes, la introducción de
tecnologías más productivas debe ser
realizada en forma gradual, empezando con
las más sencillas y de menor costo. Después
que éstas hayan sido correctamente
adoptadas, ustedes aumentarán los
rendimientos por hectárea y por animal. Con
esta gradualidad "sacarán" de sus propias
fincas - y no de la ventanilla del banco -
el dinero necesario para adquirir los
insumos de mayor costo que son utilizables
en las etapas más avanzadas de
tecnificación.
3)
No siembren más hectáreas que aquellas
que pueden cultivar con tecnologías que
permitan obtener altos rendimientos.
Como regla general es más conveniente
cultivar, de manera correcta, una hectárea
de maíz y cosechar en ella 8 toneladas que
cultivar incorrectamente dos hectáreas y
cosechar 4 toneladas en cada una de ellas.
No críen más animales que aquellos que
puedan desparasitar y alimentar
adecuadamente, durante todo el año, con el
fin de que ellos produzcan más leche y más
crías. Es mejor tener una vaca genéticamente
mejorada, desparasitada, sana y bien
alimentada que produzca 20 litros de leche
al día que tener 5 vacas hambrientas, con
mastitis y llenas de parásitos que producen
4 litros cada una.
4)
Huyan de los monocultivos y diversifiquen
la producción agrícola y ganadera para
volverse menos vulnerables a los riesgos de
clima, mercado, plagas y enfermedades;
ídem para generar alimentos diversificados e
ingresos durante todo el año y con ello
volverse menos dependientes del crédito.
Quienes obtienen apenas una o dos cosechas
(y uno o dos ingresos) al año, por supuesto
que serán muy dependientes del crédito
rural. Entonces, en vez de endeudarse
innecesariamente y pagar intereses a los
bancos hagan una eficiente diversificación
productiva para que la finca genere ingresos
más abundantes y más frecuentes durante el
año. Los productores de vacunos, cabras y
ovejas deberán, en primerísimo lugar,
mejorar la productividad y la calidad de las
pasturas para volverse menos dependientes
del uso de raciones balanceadas que suelen
ser muy caras. Los productores de ganado
lechero, cerdos y aves deberán producir en
sus propias fincas los ingredientes (maíz o
sorgo, soya/soja, alfalfa, granos de
girasol, yuca/mandioca, camote, etc.) y
transformarlos en raciones balanceadas de
muy bajo costo. Si ustedes ya producen estos
ingredientes jamás los vendan al primer
intermediario que aparezca en la finca;
transfórmenlos en raciones y "véndanlas" a
sus propias vacas lecheras, cerdos y pollos.
5)
Depongan, de una vez por todas, el
individualismo que está destruyéndolos
económicamente y se junten con sus
vecinos confiables para adquirir los insumos
y para comercializar las cosechas en
conjunto y con menor intermediación. A
propósito observen como ustedes mismos, sin
quererlo, actúan en contra de sus propios
intereses económicos:
-
Ustedes pagan precios innecesariamente
altos por los insumos porque los
adquieren en forma individual, en pequeñas
cantidades, del último eslabón de una larga
cadena de intermediación y con alto valor
agregado (las raciones balanceadas que
ustedes compran del último intermediario,
probablemente fueron fabricadas con los
ingredientes que salieron de vuestras
propias fincas o comunidades).
-
Pero ustedes mismos cuando venden sus
cosechas hacen exactamente lo contrario y,
por esta razón, reciben precios
innecesariamente bajos porque venden al
primer eslabón de la cadena de
intermediación, las comercializan al por
mayor y sin ningún valor agregado. El
individualismo los volvió extremadamente
frágiles y los condujo a la siguiente
paradoja: cuando compran los insumos ustedes
preguntan ¿cuánto cuesta? ¿Pero cuando se
convierten en vendedores de sus cosechas
siguen preguntando ¿cuánto me pagan? Es
decir, por causa del individualismo, ustedes
nunca son formadores de precios. Son ustedes
quienes generan las riquezas, quienes
trabajan más y arriesgan más, pero cometen
el error de no apropiarse de dichas
riquezas.
6)
Asimismo júntense con sus vecinos para
poseer en forma grupal la maquinaria de alto
costo, que económicamente no se justifica
poseerla en forma individual. Muchísimos
agricultores se han endeudado
innecesariamente para poseer maquinaria
individual que la utilizan durante 10 días
al año y que descansa los otros 355 días.
Entonces y a modo de ejemplo, es mejor que
un grupo de 10 pequeños productores tenga un
buen tractor, una buena sembradora, una
buena cosechadora y una buena pulverizadora.
Desafortunadamente esto no ocurre porque
cada agricultor quiere tener su propia
maquinaria. En muchísimos casos el dinero
que ustedes gastaron para adquirir la
maquinaria individual es el dinero que, más
adelante, les hará falta para comprar
insumos necesarios para aumentar la
productividad en la agricultura (semillas
mejoradas, fertilizantes, inoculantes,
pesticidas); ídem para mejorar los índices
zootécnicos en la ganadería (mejoramiento de
las pasturas ojalá con fertilizantes y
riego, conservación de forrajes para los
períodos de escasez, vacunas, semen,
antiparasitarios, sales minerales).
En
resumen, la gradual y correcta adopción de
estas seis medidas es una estrategia
factible y eficaz para empezar a aumentar
los rendimientos por hectárea y animal; y,
como consecuencia de lo anterior, para
reducir drásticamente los costos por
kilogramo producido. Quienes logren esta
reducción en los costos se verán menos
afectados aún cuando los precios de venta de
sus cosechas y animales sean muy bajos. Para
el caso de los agricultores muy pequeños y
pobres, esta gradualidad tecnológica (de
menos a más, de lo sencillo a lo complejo,
de lo barato a lo caro), es la única
alternativa que les queda para volverse más
eficientes y con ello aumentar, paso a paso,
la producción y mejorar los ingresos
familiares.
Estas prácticas, "eficientizadoras" de la
producción propiamente tal y "reductoras" de
sus costos son cada vez más imprescindibles
para sobrevivir económicamente en la
agricultura. Sin embargo, ellas son aún
insuficientes. Para lograr un incremento
significativo en sus ingresos,
adicionalmente, será necesario que ustedes
obtengan mejores precios en la
comercialización de sus excedentes, y esto a
su vez requiere que adopten las próximas
cuatro medidas.
7)
Realicen, también en forma gradual, la
reconversión productiva reemplazando los
cultivos/rubros que consumen los pobres por
otros que son consumidos por los ricos.
Es muy difícil que un agricultor con 5 o 10
hectáreas de tierra sembrando (para vender)
yuca, papas, camote, calabaza o granos
básicos pueda sobrevivir económicamente en
la agricultura. Estos rubros de baja
densidad económica consumidos principalmente
por los pobres deberán ser reemplazados, en
forma prudente y gradual, por otros
productos que son consumidos por los ricos,
porque éstos rinden mucho más ingresos por
hectárea, como por ejemplo: alcachofas,
espárragos, brócolis, tomates cereza,
champiñones, melones y sandías, mangos,
aguacates/paltas, guanábanas,
frutillas/fresas, pitahayas, granadillas,
piñas, hortalizas/huevos/pollos orgánicos,
huevos de codornices, lechones para épocas
de fiestas, miel de abejas, flores, plantas
ornamentales, plantones de frutales, etc.
8)
No vendan las cosechas sin mejorar su
presentación y apariencia. Ustedes
mismos podrán incorporar valor a sus
productos primarios, empezando por aquellas
medidas que, debido a su sencillez y bajo
costo, pueden ser ejecutadas por sus propios
familiares; como por ejemplo, limpiar,
clasificar, fraccionar y envasar en bolsitas
plásticas granos de frejoles, arvejas o
lentejas; lavar raíces y tubérculos,
clasificarlos por tamaño y apariencia y
fraccionarlos en pequeñas cantidades o poner
lechugas o brócolis en bandejitas
individuales de polietileno y cubrirlas con
películas transparentes. Es decir,
incorporar ustedes mismos algo de valor a
sus cosechas en vez de seguir delegando y
"regalando" la etapa más rentable del
agronegocio a las agroindustrias o a las
grandes cadenas de supermercados como el
Wall Mart y el Carrefour.
9)
También en forma gradual, salten algunos
eslabones de intermediación. Si
actualmente venden al primer eslabón, en la
próxima vez formen un grupo y comercialicen
con el segundo eslabón... y así
sucesivamente vayan acercándose a los
consumidores finales.
10)
Sin embargo, ojo: antes de incorporar
valor a las cosechas y mejorar su
comercialización no se olviden de
producirlas con menores costos y con mejor
calidad. La incorporación de valor
agregado y una mejor comercialización no
podrán hacer milagros. Las nueve medidas
“eficientizadoras” recién sugeridas,
producirán los efectos esperados si ustedes
mejoran la calidad de sus materias primas y
si reducen sus costos por kilogramo
producido. Será muy difícil, por no decir
imposible, que una leche de mala calidad
(sucia, con bajo porcentaje de proteínas y
grasas, contaminada con exceso de bacterias
y con residuos de antibióticos) y producida
con alto costo por litro, pueda ser
transformada en queso, mantequilla/manteca o
yogurt de excelente calidad y llegar a los
mercados con precios competitivos.
A
quienes, después de leer este mensaje, sigan
pensando que no pueden mejorar sus ingresos
familiares, les sugiero que lean los textos
gratuitos que están disponibles en las
páginas web
http://www.polanlacki.com.br
y http://www.polanlacki.com.br/agroesp
En esta última web
está alojado "El libro de los pobres
rurales". Si ustedes no tienen acceso a
Internet pidan a un extensionista, vecino,
amigo o pariente que les imprima algunos de
estos textos. Luego de leerlos quedarán
sorprendidos con los mejoramientos
productivos y económicos que ustedes mismos
pueden lograr, con la única condición que
apliquen de manera correcta las medidas "eficientizadoras"
descritas en dichos textos. Críticas a este
mensaje serán bienvenidas a través de los
emails:
Polan.Lacki@onda.com.br
y
Polan.Lacki@uol.com.br
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“SIN PRODUCTIVIDAD NO HAY DESARROLLO”
http://www.tpagro.com/espanol/productividad.htm
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