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Diagnósticos
equivocados y soluciones demagógicas
están "paralizando" las iniciativas
de los agricultores
Polan Lacki *
Es profundamente lamentable que en América
Latina hayamos perdido más de 50
años elaborando diagnósticos equivocados
de la problemática rural y diciendo a
los agricultores que los siguientes factores
exógenos fueron o siguen siendo las
principales causas de sus
problemas:
---el colonialismo y el imperialismo.
---las políticas de ajuste "impuestas" por
el FMI y el Banco Mundial.
---el neoliberalismo, la globalización y la
OMC.
---la falta de políticas, de garantías de
comercialización, de créditos abundantes y
baratos, de refinanciación y condonación de
deudas
---la falta de subsidios internos y medidas
de protección contra la importación de
productos agrícolas.
---el valor del dólar y el precio de los
peajes.
---los subsidios y protecciones que los
países
ricos ofrecen a sus
agricultores.
Este planteamiento contiene algunas
verdades y es muy redituable en términos
electorales. Sin embargo:
a. ¿Las causas “eliminables” de
los problemas de los agricultores y las
soluciones
factibles de ser llevadas a
la práctica son realmente las recién
mencionadas? ¿O será que los "enemigos
externos" son una excelente
justificación y excusa para ocultar nuestra
incapacidad de eliminar, nosotros mismos,
nuestros "enemigos
internos", utilizando las
herramientas de la tecnología, de la
administración y organización rural y del
profesionalismo?
b. ¿Cuando los agricultores eligen a sus
líderes gremiales y a las autoridades del
país será que lo hacen para que ellos sigan,
ad infinitum, identificando
supuestos culpables y
proponiendo soluciones utópicas?; ¿o lo
hacen para que ellos adopten medidas
realistas que puedan ser llevadas a la
práctica, aún cuando no sea posible eliminar
aquellos factores externos?
c. Cuando los agricultores, a través de sus
impuestos, pagan los sueldos de los
funcionarios de las instituciones de apoyo
al agro, ¿lo hacen para que ellos sigan
formulando diagnósticos de los motivos
remotos, en el tiempo y en el espacio, del
porqué somos subdesarrollados?; o lo hacen
para que dichas instituciones se vuelvan
muchísimo más eficaces en la corrección
de las ineficiencias del negocio agrícola?
d. ¿Antes de echar la culpa en terceros, no
deberíamos "hacer las tareas domésticas",
como por ejemplo, corregir las distorsiones
descritas a continuación, máxime si
tenemos en cuenta que éstas si, pueden ser
evitadas o eliminadas, independiente de lo
que ocurra o deje de ocurrir con aquellos
"enemigos
externos"?
1. En cada hectárea de tierra los
agricultores latinoamericanos producen en promedio:
3189 Kgs de arroz; 712 Kgs de fríjol; 3288
Kgs de maíz; 13.561 Kgs de papas; 2090 Kgs
de trigo. No busquemos "chivos expiatorios",
estos bajísimos
rendimientos son consecuencia
de errores primarios,
fácilmente corregibles, como por ejemplo:
utilizar semillas genéticamente erosionadas
o contaminadas con patógenos, no hacer test
de germinación, no inocular las semillas
de leguminosas, no regular adecuadamente la
sembradora, no hacer análisis de suelo, no
adoptar la rotación y la diversificación de
cultivos, no eliminar las malezas antes que
ellas dañen el cultivo, no evitar pérdidas
antes y durante la cosecha, etc. En la
ganadería los productores obtienen, en
promedio, menos de 1200 litros de leche por
vaca y por año; la primera preñez ocurre a
los 33 meses de vida, pudiendo ocurrir antes
de los 19 meses; el intervalo entre
pariciones es de 22 meses, pudiendo ser
de 13 meses; la extracción o saca es de
19%, el rendimiento es de sólo 60 quilos de
carne por hectárea y por año y los novillos
llegan al peso de abate a los 50 meses de
edad pudiendo hacerlo antes de los 25.
Similar al caso de la agricultura, estos
indicadores zootécnicos son el reflejo de la
no adopción de prácticas también
elementales, como por ejemplo: falta
de cuidados en el parto incluso protección
contra las intemperies, no desinfección del
ombligo, no suministro del calostro en las
primeras horas de vida, no adopción
de medidas de prevención contra enfermedades
y parásitos, falta de higiene en las
instalaciones y en el ordeño, pérdidas de
celos, falta de registros productivos y
reproductivos, y, muy especialmente, porque
los animales suelen estar sub o mal
alimentados, durante largos períodos del
año; la inadecuada o insuficiente
alimentación, es, de lejos, la causa más
importante del modesto desempeño de nuestra
ganadería. Al contrario de lo que suele
afirmarse, estos errores no se deben a los
supuestos factores
exógenos mencionados en el
primer párrafo de este artículo; ellos se
deben al hecho concreto de que la mayoría de
los productores--no por su culpa,
evidentemente--no posee los conocimientos,
elementales, que son necesarios
para evitarlos o corregirlos.
2.Muchos agricultores aún practican el mono
o “bicultivo” y consecuentemente
obtienen ingresos sólo una o dos veces al
año. Es por esta razón, y no por falta de
decisiones políticas, que se vuelven tan
dependientes del crédito rural; si
diversificasen la producción agrícola y la
integrasen a la producción pecuaria también
diversificada, podrían generar alimentos
"balanceados" para la familia y para los
animales, además de ingresos,
durante los 365 días del año.
Con esta medida, tan sencilla pero altamente
eficaz, se volverían menos dependientes del
crédito y menos vulnerables a otros factores
externos adversos ( clima, mercado, plagas,
etc ). Soluciones pragmáticas, similares a
la diversificación productiva, deberían ser
enfatizadas en las escuelas agrotécnicas y
facultades de ciencias agrarias; en vez de
esperar que los economistas del Banco
Central o los parlamentarios del Congreso
Nacional resuelvan los problemas económicos
de los agricultores. Es preferible eliminar
ésta causa de la excesiva dependencia del
crédito que contrarrestar sus síntomas o
consecuencias, utilizando artificialismos
crediticios compensatorios de ésta
ineficiencia.
3.La mayoría de los productores rurales,
mientras se quejan de la falta de
recursos, sobredimensionan y mantienen en la
ociosidad importantes inversiones
en tierra, maquinaria e instalaciones que
producen con bajos rendimientos y
permanecen subutilizadas, durante gran parte
del tiempo. Si los productores formasen
grupos para ejecutar y utilizar
en conjunto
algunas inversiones ( aquellas que son de
alto costo y que son utilizadas con baja
frecuencia ) podrían reducir esta
distorsión que incrementa, innecesariamente,
sus costos fijos. Con los ahorros obtenidos
podrían adquirir los insumos que necesitan (
pero que dejan de comprar por no disponer de
recursos ) para aumentar los rendimientos y
reducir los costos por kilo producido.
Idéntico problema ocurre con los animales;
los ganaderos suelen poseer una excesiva
cantidad de animales mal alimentados, en vez
de tenerlos en menor cantidad, pero bien
alimentados e consecuentemente más
productivos. Estas sub utilizaciones y
ociosidades no ocurren por falta de
decisiones políticas o por culpa del
colonialismo o del
neoliberalismo, sino porque los agricultores
no han sido formados ni capacitados para
practicar el “asociativismo”, intensificar
la producción y mejorar la administración
predial; otra vez, la causa del problema y
su solución no están en el Ministerio de
Economía / Hacienda, sino que en el sistema
educativo rural, formal y no formal.
4.Los productores rurales más pobres suelen
producir rubros de baja densidad económica
que coincidentemente son consumidos por los
habitantes urbanos de bajos ingresos, como
por ejemplo: yuca, camote, papas, zapallo,
maíz, arroz, fríjol, etc. Produciendo estos
"rubros consumidos por los pobres", aunque
los productores fuesen eficientes y
obtuviesen altos rendimientos por hectárea
tendrían ingresos muy limitados pues estos
cultivos, para proporcionar una mejor
ganancia, necesitan de una gran escala de
producción, ventaja que los pequeños no
poseen. Consecuentemente es necesario
capacitarlos para que produzcan rubros
diferenciados, más sofisticados y de mayor
densidad económica, como por ejemplo:
cultivos orgánicos o hidropónicos,
hortalizas bajo plástico para producirlas
fuera de estación, frutas, flores y plantas
ornamentales, champiñones, espárragos y
otras hortalizas más sofisticadas,
plantones, animales menores, miel, peces,
gallinas y huevos criollos, condimentos,
plantas aromáticas y medicinales, etc; y
ojalá venderlos con algún valor agregado.
Con tal reconversión productiva dejarían de
vender mucho ganando poco y
pasarían a
vender poco ganando mucho.
La corrección de esta ineficiencia deberá
ser enseñada por los agrónomos y
zootecnistas directamente en la fincas, en
vez de seguir pidiendo que los economistas
del Banco Mundial o del FMI lo resuelvan
allá en Washington.
5 y 6.Tanto en la adquisición de los insumos
como en la venta de sus excedentes, los
agricultores actúan en forma individual. Es
debido a esta falta de espíritu y ejercicio
asociativo, y no tanto por culpa de la
globalización ni del FMI, que ellos adoptan
procedimientos totalmente contrarios a sus
propios intereses, como por ejemplo:
en la compra de los insumos
los adquieren al
por menor, con
alto valor agregado y del
último eslabón de la cadena
de intermediación; pero en la
comercialización de sus excedentes,
dan un giro de 180 grados y hacen
exactamente lo contrario, pues los venden al
por mayor,
sin valor agregado, al
primer eslabón de la
cadena. El espíritu cooperativo, la
solidariedad y la práctica del asociativismo--necesarios
para que los propios agricultores puedan
revertir esta doble distorsión--hay que
enseñárselos a los niños en las escuelas
fundamentales rurales; en vez de seguir
echándole la culpa a la OMC o a los países
ricos que subsidian y protegen a sus
agricultores. Seamos realistas y objetivos,
los innecesariamente altos precios de los
insumos y los innecesariamente bajos precios
de las cosechas se deben, en gran parte, a
la excesiva intermediación; y esta, a su
vez, se debe al hecho de que los
agricultores no han sido formados ni
capacitados para organizarse con propósitos
empresariales. En vez de
mendigar que los
supermercados, las agroindustrias o los
intermediarios les paguen precios más justos
por sus cosechas, los agricultores deberían
exigir que el sistema
educativo rural les enseñe cómo organizarse
para disminuir los excesivos eslabones en la
venta de sus cosechas.
Estos seis son los principales problemas
solucionables, por los
propios agricultores, que con mayor
frecuencia afectan a la gran mayoría de
ellos; estas son las principales causas “eliminables” que los
provocan y estas son las soluciones
posibles. Los problemas, las
causas y las soluciones están,
principalmente, en las propias fincas, en
las comunidades rurales, en los tres niveles
de la educación agrícola formal y en los
servicios de extensión rural; no vale la
pena perder demasiado tiempo buscándolas
en Bruselas, en Ginebra, en Washington o en
Tokio. Si el sistema educativo rural
proporcionase a las familias rurales, tan
solamente, las competencias ( conocimientos,
habilidades y actitudes ) que necesitan para
corregir apenas
estas seis ineficiencias, ellas mismas lo
harían, reducirían los costos por kilo
producido, mejorarían la calidad y
agregarían valor a sus cosechas,
incrementarían los precios de venta de sus
excedentes, se autoabastecerían de
alimentos, para la familia y para los
animales, y asegurarían ingresos durante los
365 días del año. Si hiciesen tan solamente
esto, tendrían mayor rentabilidad, serian
más competitivos y además se volverían mucho
menos dependientes de las ayudas de sus
gobiernos y mucho menos vulnerables a los
factores que ellos no pueden controlar
(clima, mercado, falta de crédito,
subsidios y protecciones de los países
ricos, etc ).En fin, sus principales
problemas estarían resueltos, por ellos
mismos, independiente de lo que decidan o
dejen de decidir sus propios gobiernos, los
gobiernos de los países ricos, los
organismos internacionales, etc. Si es así,
por que no hacerlo?
Todo lo anterior significa que estamos
conduciendo a los productores rurales a una
suerte de "parálisis" al magnificar la
importancia de supuestos factores
exógenos de desarrollo
agrícola que están fuera del alcance de los
agricultores y hasta de sus respectivos
gobiernos; y, mientras tanto, estamos
subestimando la urgente necesidad
de efectuar una profunda reforma en el
sistema de educación rural, la cual dicho
sea de paso, está al inmediato alcance de
los más empobrecidos y “desfinanciados”
gobiernos.
En las Páginas web:
http://www.polanlacki.com.br/agroesp
y
http://www.polanlacki.com.br
están incluidos los siguientes textos que
describen
el cómo los propios
agricultores podrían solucionar sus
problemas, con menos políticas, menos
créditos y subsidios y en fin con menos
Estado:1. La modernización de la
agricultura: los pequeños también pueden y
2. Desarrollo agropecuario: de la
dependencia al protagonismo del agricultor.
En dichas Páginas también están disponibles
los documentos que describen las
modificaciones que el sistema educativo
rural podría adoptar para contrarrestar los
"enemigos externos" arriba mencionados.
Críticas al artículo serán bienvenidas a
través de los E-Mails:
Polan.Lacki@uol.com.br y
Polan.Lacki@onda.com.br
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