Que Francia produce 161,1
Toneladas/Hectárea de Tomate
mientras América Latina y el Caribe
rinden solo 33,2 t/h (casi la quinta
parte) dice mucho de la eficiencia de
unos y de la ineficiencia de otros (Véase
Gráfico), pero también revela oportunidades
para nuestra región en el nuevo escenario
mundial de agro negocios.
Esta información, sustentada en la
estadística FAO, es muy relevante porque
pone de manifiesto una realidad que impacta
a toda la sociedad, aún a personas y grupos
que no se dedican a la agricultura, porque
todos, de una manera u otra, dependemos de
lo que se hace en el sector rural (Seguridad
Alimentaria).
Para tratar este tema, solo a manera de
ejemplo, citamos unos productos del agro:
tomate, maíz y pepinillo, ya que los mismos
problemas y oportunidades son extensivos a
la mayoría de especies alimentarias que se
cultivan en la región. Ajústelo, con la
información correspondiente, a cualquiera de
las especies cultivadas en su finca, granja
o hacienda.
Basados en estos antecedentes, comentamos
aquí algunas de las repercusiones
Ambientales, Sociales y Económicas derivadas
del desempeño agrícola.
REPERCUSIONES AMBIENTALES
Las consecuencias ambientales derivadas de
un sector rural manejado sin conocimiento,
son muchas y de efectos muy nocivos.
Mencionaremos solo unas: Superficie empleada
para cultivar (Uso inadecuado de los suelos)
y cantidad de agua destinada a los cultivos
(Agua Virtual, Huella Hídrica).
Superficie.-
Desde el punto de vista ambiental, para
producir 100 toneladas de Tomate, Francia
solo utiliza poco más de media hectárea (0,6
ha). En Latinoamérica y Caribe se destinan 3
hectáreas promedio (5 veces más, aunque
algunos países utilizan hasta 15 veces más)
“Huella Ecológica”. (Véase Gráfico)
Este desperdicio de la superficie es un daño
muy grave porque significa mal uso de la
tierra, que incluye tala innecesaria con
todos sus efectos colaterales
(Deforestación, erosión, insumos sobre más
superficie de la necesaria, mayor
vulnerabilidad a plagas y enfermedades, etc.
etc.).
No son esos los únicos daños ambientales
derivados de la “Mala Agricultura” (que
debería denominarse “Agro Incultura”),
Son muchos más, entre ellos y muy graves,
está el mal uso y desperdicio del agua,
“Agua Virtual" impacto hídrico bruto
sobre el entorno (cantidad real de agua
requerida para la fabricación de cualquier
bien o producto agrícola o industrial) y
“Huella Hídrica” volumen total de agua
dulce empleado en la producción. (La
huella hídrica o huella del agua a
diferencia del agua virtual, clasifica las
fuentes de agua, es decir, distingue entre
tres componentes: agua azul, agua verde y
agua gris. La huella de agua azul es el
volumen de agua dulce consumida de los
recursos hídricos del planeta. Aguas
superficiales y subterráneas.
Wikipedia).
Agua Virtual y Huella Hídrica.-
La planta de tomate consume entre 130 y 160
litros de agua en su ciclo de vida. Si
produce solamente 4 kilos/planta - como
sucede en la inmensa mayoría de plantaciones
de la región andina - , cada kilo implica
entre 32 y 40 litros de agua. En Francia,
gracias al rendimiento, se optimiza la
demanda hídrica y representa solamente entre
6 y 8 litros/kilo.
REPERCUSIONES SOCIALES
En el campo social, los primeros efectos
derivados de esta situación se plasman en
los indicadores de pobreza, desempleo y
emigración. Muchísimas personas podrían
disponer de puestos de trabajo en sus
respectivos países si se incorporara
conocimiento al agro (Actualización
Tecnológica) y se corrigieran políticas y
paradigmas, incorrectos, obsoletos y
equivocados que imperan como prácticas
normales, pese a que en otros lugares se ha
desarrollado conocimiento y tecnología
(Métodos, modelos, prácticas, materiales,
instrumentos, herramientas) que contribuyen
a aumentar los rendimientos con eficiencia
ambiental, social y económica.
Pobreza, Desempleo y Emigración.-
La importación de maíz, por ejemplo, es muy
común en la mayoría de países de la región.
Muchos de ellos importan más del 50% de su
demanda, pese a que podrían autoabastecerse,
generando puestos de trabajo, que a su vez
reducirían la pobreza y la emigración. Se
pueden desarrollar políticas y programas que
conduzcan, como debe ser, al
autoabastecimiento en el corto plazo y a
disponer de cuota exportable en el mediano y
largo plazo.
Obsérvese este dato: Chile produce 10,5
ton/ha de maíz, los demás países de la
región en promedio, solo 3,5 ton/ha (3 veces
menos incluyendo casos muy críticos:
Nicaragua 8 veces menos; República
Dominicana y Cuba 7 veces; Guatemala 6,5
veces; Honduras y Panamá 5,8 veces; Costa
Rica y Ecuador 4,8 veces; Paraguay 4,4 veces
menos que Chile). Con productividad tan baja
no pueden ser competitivos, razón por la
cual importan por lo menos lo requerido para
la producción de aves y huevos que se
encarecerían con los altos costos de la
producción local del grano, lo cual
presionaría la inflación.
¿Quiere que hagamos con usted el ejercicio
de calcular cuántos puestos de trabajo puede
generar su país o su municipio si se
desarrollan los programas necesarios para
sustituir importaciones de Trigo, Papa,
Soja, Cebada, Maíz, Avena, Tomate, etc. etc.
etc?.
No sugerimos barreras para impedir o limitar
la importación, sino acciones que conduzcan
a la sustitución de importaciones como
consecuencia de la competitividad local,
derivada de una nueva cultura para mejorar
los rendimientos, pero con Buenas Prácticas
Agrícolas y con la aplicación de Tecnologías
Limpias.
REPERCUSIONES ECONÓMICAS
Las repercusiones económicas relacionadas
con la baja productividad agrícola son
muchas, comenzando por la baja rentabilidad
que coloca en alto grado de vulnerabilidad a
los agricultores que, debido a la falta de
conocimiento, obtienen cosechan a costos muy
altos para participar en mercados cada vez
más competitivos y globalizados. Además, esa
agricultura ineficiente tiene incidencia en
la balanza comercial, en la inflación, en el
nivel de vida y en la confianza para el
crédito y la inversión.
Balanza Comercial.-
La mayoría de países de la región tiene
balanza comercial deficitaria, y si usted
examina detenidamente se dará cuenta que
gran parte de este problema está concentrado
en la importación de alimentos, muchos de
los cuales pudieran producirse
eficientemente en su país.
Beneficio/Costo.-
Ejemplos de que Sí se pueden obtener
cosechas de buena calidad a costos muy bajos
(competitivas) los hemos presentado en
artículos y videos. Uno de ellos registra
datos reales de agricultores de Pepinillo (Pickles)
que cosechaban 5.000 kilos/hectárea, una
sola cosecha año y punto de equilibrio en
precios de US$ 0,46, y pasaron a producir
40.000 kilos/hectárea, 3 cosechas año y
punto de equilibrio en precios de US$ 0,11.
Se volvieron muy competitivos. Casos
similares se han documentado con la
instalación de otras Fincas-Escuela
dirigidas por T. P. AGRO para la Fundación
Suiza de Cooperación para el Desarrollo
Técnico SWISSCONTACT y la Corporación Andina
de Fomento CAF, cultivando especies tales
como Choclito (Baby Corn, Elotico,
Mazorquita); Fresa (Frutilla); Alcachofa;
Palmito. Con otras instituciones como
Carrizal-Chone CRM: Frejol (Caraota,
Porotos); Maní (Cacahuete); Maíz; Papaya
(Lechosa); Melón; Sandía (Patilla); Tomate;
Uchuva (Uvilla); Pepino, Pimentón (Chile);
Ají Tabasco.
Obviamente, si el agricultor es eficiente,
todas las puertas se abren y con ello los
mercados domésticos y de exportación, porque
sus costos son menores y sus precios
competitivos.
SOLUCIONES
El agricultor.-
Lo primero que tenemos que cambiar
radicalmente es “el paradigma de la
superficie”. Si usted tiene mercado para
100 toneladas de maíz y habitualmente las ha
cosechado en 50 hectáreas, se referirá
siempre a las 50 hectáreas y eso lo llevará
a mantenerse anclado en el pasado y por
supuesto en el fracaso. Para esas 50
hectáreas de maíz tradicional, usualmente ha
destinado unos US$ 30.000 (US$ 600/ha) y las
ha vendido en unos US$ 34.000. Su
rentabilidad, en el mejor de los casos
(porque depende de la lluvia), será de US$
4.000.
Si usted quiere mejorar, debe cambiar el orden. Lo que
necesita no es sembrar 50 hectáreas, sino cosechar 100
toneladas de maíz (Olvídese de las 50 hectáreas). A partir
de allí, determine cuáles son las alternativas tecnológicas
para obtener las 100 toneladas en menor superficie. Le
aseguro que las va a cosechar en unas 16 hectáreas, el costo
girará en torno a US$ 19.000 y la cosecha se venderá en US$
34.000. Su rentabilidad girará en torno a los US$ 15.000 por
cosecha y podrá tener dos cosechas año. Le gustó la idea?.
Obviamente, para que esto se haga realidad,
tienen que cambiar los paradigmas de las
instituciones responsables del crédito
rural. Los viejos paradigmas que aun
prevalecen en ciertas instituciones son
algunas de las causas de la postración de
los agricultores latinos a quienes se les
conceden los préstamos con los obsoletos
criterios que imperaban en el pasado: Por
hectáreas, sin importar que tan bien o mal
manejadas. Debería ser por eficiencia y con
asistencia técnica y transferencia
tecnológica. (Al banco si le debe preocupar
el resultado y le conviene tomar acciones
para evitar el fracaso).
El sector público.-
La Crisis alimentaria, paradójica pero
favorablemente, está generando condiciones
apropiadas para que el sector público y las
instituciones en general, cambien su visión
y encuentren en el mundo rural el gran
potencial económico y social que realmente
tiene.
Muchos alcaldes han comprendido que la verdadera riqueza del
municipio está después de la última casa de su pueblo y han
emprendido la recuperación de las competencias agrícolas,
que en muchos casos habían perdido o abandonado. Los
alcaldes ya quieren dejar de ser “Alcaldes de Cemento”
solo en el casco urbano de sus pequeñas poblaciones, y
transformarse en verdaderos protagonistas y líderes del
desarrollo sustentable. La academia también está
introduciendo innovación mediante programas de
“Fortalecimiento Extracurricular” que tienen como
propósito nivelar a docentes y alumnos en tecnologías y
conocimientos del sector rural que afloran en el lapso que
transcurre hasta su inclusión en la malla curricular
aprobada por las autoridades. Asimismo, las cámaras de
Comercio y de Industria han descubierto en el sector rural
un enorme potencial para dinamizar la economía y reavivar
la actividad comercial, tanto en la producción de alimentos
(agroindustrial o artesanal) como en las nuevas corrientes
de Agroturismo y Eco Turismo.
CONCLUSIONES
Hasta ahora los gobiernos latinos han
empoderado sus modelos de desarrollo sobre
sectores terciarios de la economía,
abandonando al sector agropecuario, con la
consiguiente debilidad del aparato
productivo y la reducción de la oferta
nacional de alimentos y de mano de obra
local.
El mundo de hoy presenta, dentro de sus
esquemas de desarrollo, dos problemáticas
comunes sobre las cuales debe trabajar la
agricultura moderna: La producción de
alimentos y las prácticas orientadas a la
sustentabilidad del medio ambiente.
En ambos casos, los avances tecnológicos de
las diversas ciencias deben estar orientados
a promover un conocimiento sistemático e
integral de los procesos, que permita
mejorar y optimizar los recursos naturales y
los factores ambientales necesarios para la
producción de alimentos de manera limpia y
sostenible.
El conocimiento de las zonas agroecológicas;
la investigación y fitomejoramiento de
semillas y nuevos cultivares más
resistentes, tolerantes y productivos; el
manejo y uso adecuado del suelo acorde con
programas de enmiendas, enriquecimiento
orgánico y fertilización según los análisis
de suelos; el manejo racional del agua según
las características y requerimientos
hídricos de los cultivos; los paquetes de
transferencia tecnológica adaptados a cada
zona agroecológica y a cada cultivo, son
algunos de los componentes estratégicos
vinculados a la planeación agropecuaria de
nuestros tiempos.
Los avances de la ciencia en este campo dan
la pauta para un nuevo marco de
interacciones sociales, económicas,
institucionales y ambientales donde los
diversos actores involucrados se comprometan
a socializar la información y las
herramientas tecnológicas necesarias para
obtener cosechas abundantes, armonizando
relaciones Beneficio/Costo con un adecuado
punto de equilibrio ambiental.
Para lograr estas metas es necesario
implementar políticas de difusión,
actualización tecnológica y sensibilización
que permitan conocer los avances que han
revolucionado el sector, “Cambiando
los viejos paradigmas de la producción por
los modernos paradigmas de la Agro-Eco
Eficiencia”.
Desde 1996 Naciones Unidas había
prendido las alertas a
través de la Organización
para la Agricultura y la
Alimentación FAO, anunciando
que desde1995 comenzó a
crecer la brecha
demanda-oferta de cereales y
proyectó para 2020 la
demanda de 3.400 millones de
toneladas con una oferta de
apenas 2.700...