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”Agroturismo“ es una forma de turismo en la que la
cultura rural es aprovechada económicamente para brindar
diversas opciones de distracción y atraer
turistas con la naturaleza, y
principalmente con
paisajes cultivados.
“Paisajes cultivados”. Este
término es clave. Para hacer agroturismo es indispensable
desarrollar primero una cultura de cultivos sanos y como
consecuencia de su sanidad vegetal, cultivos eficientes,
rentables y competitivos. Ningún turista querrá estar en una
finca o hacienda mal cultivada, desordenada, con faltas de
higiene, sin valor cultural o tecnológico.
Por esa razón, el orden lógico es el de aprender y educar a
todos los involucrados en la puesta en práctica de una
agricultura limpia, sana, productiva y si es posible, con
valor agregado, para que este emprendimiento, con esas
características, por si solo se vaya convirtiendo en algo
digno de ser visitado.
Un centro agroturístico es el producto de un proceso en el
que los aspectos cultural y educativo juegan papeles
decisivos y son el componente clave de su desarrollo.

Ese entorno debe tener cultivos dignos de filmar o
fotografiar y un alto contenido cultural, ejemplo: diversos
cultivos promisorios, rescate de especies nativas, especies
medicinales, especies aromáticas, especerías, frutales y en
general cultivos que disfrute el turista y que formen parte
de sus inolvidables recuerdos, que represente valor edónico.
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En el lugar debe haber vivencias de allí. Vivencias
características del lugar tales como comida típica, bebidas
propias, dulces tradicionales, música autóctona, paseos
(bicicleta, triciclo, caballo, bote, canoa), conversaciones
con la gente del lugar, pesca, observación de animales
silvestres, excursiones, en síntesis: que haya un
aprendizaje positivo para que el turista se convierta en un
entusiasta promotor y difusor del lugar.
(Más información en el Libro Virtual “Agricultura Limpia, Eficiente y Rentable para el
Desarrollo”)
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