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:: AGROINDUSTRIA Y AGROEXPORTACIÓN
La productividad agropecuaria desempeña un papel
fundamental en la productividad del sector
agroindustrial y las Buenas Prácticas Agrícolas
BPA (GAP - EUROGAP) son esenciales para la
aceptación de los productos alimenticios en los
mercados de consumo.
La competitividad del sector Agroindustrial,
depende de muchos factores, pero estos dos:
Productividad y BPA son indispensables para
permanecer en los mercados de exportación.
Para satisfacer estas necesidades de la
Agroindustria brindamos consultoría en las
actividades Agrícola y Agroindustrial
desarrollando estrategias para la Productividad
Agropecuaria que permitan a los productores
disponer de mejores productos con mejores
rendimientos y por supuesto con menores costos.
Asimismo, capacitamos in situ al agricultor,
proveedor de la agroindustria, para adoptar las
Buenas Prácticas Agrícolas BPA.
Los logros en materia de productividad, han sido
muy importantes y como consecuencia de ello,
los costos por unidad de producción de estas
especies se ha reducido, la calidad de los
productos se ha incrementado y el porcentaje de
producto calificado ha aumentado, consiguiendo
un resultado de beneficio para el productor
agrícola y para la industria.
LA EXPERIENCIA AGROEXPORTADORA
Teniendo en cuenta que la productividad y la
calidad de los productos son los factores
principales para poder ingresar a
los mercados internacionales, realizamos para
SIPIA, una de las principales empresas agro
exportadoras del Ecuador, con la Fundación Suiza
de Cooperación para el Desarrollo Técnico
SWISSCONTACT, Corporación Andina de Fomento CAF
y Asociación Nacional de Fabricantes de
Alimentos y Bebidas ANFAB, un programa de
transferencia tecnológica y de Buenas Prácticas
Agrícolas BPA para inculcar entre sus
proveedores estos conceptos que permitan reducir
costos y mejorar la calidad de cara a los
exigentes mercados de exportación.
Se instalaron Fincas-Escuela y Fincas-Piloto
dedicadas a transferir conocimientos en
productos tales como Fresa (Frutilla),
Pepinillo, Choclito (Mazorquita, Elotico),
Alcachofa y Palmito. (Véase también Agomarketing)
Han sido muy exitosos los resultados de este
proceso, cuyas conclusiones finales están siendo
publicadas por la Corporación Andina de Fomento
CAF en su página web:
http://pac.caf.com/proyectos.asp?idn=117&ct=2
con el título “Fortalecimiento del Cluster
Hortofrutícula mediante esquema de desarrollo de
proveedores” y por Fundación Suiza de
Cooperación para el desarrollo SWISSCONTACT en
su página Web:
http://www.swisscontact.org.ec/site/swiss/index.php?navid=6&secc=1&seccio
np=17&ar=40&system=13&sessid=
AJI TABASCO

Obsérvese también estas fotos del cultivo piloto
en Manabí, de Ají Tabasco para exportación, que
revelan claramente las diferencias entre la
productividad en cultivo tradicional con
relación a un cultivo tecnificado.
Con riego por goteo y acolchamiento de suelos,
en un caso y con estos dos tratamientos más
microtúnel, en el otro, las plantas están en
plena producción, mientras que las plantas del
cultivo tradicional no están aun en etapa de
producción y su tamaño es muy inferior a las que
se han beneficiado de los tratamientos de riego
y coberturas, además del paquete tecnológico de
rotación, enmiendas y fertirrigación.
Los beneficios son muy grandes en materia de
costos, sanidad vegetal, calidad de los frutos,
reducción de la superficie de siembra, etc. y
estos factores redundan en competitividad y
rentabilidad del negocio.
OTROS CASOS EXITOSOS
(Véase también
Agomarketing)

Podrá observarse en estos cuadros que obteniendo
rendimientos mayores los costos se reducen
sustantivamente y que la superficie a emplear es
menor beneficiando el ecosistema (menor consumo
de agua, menos tala, etc.)




LA RENTABILIDAD EN LA OPORTUNIDAD DE LAS
COSECHAS
Otro aspecto importante es la programación de
las siembras para obtener cosechas en periodos
de precios altos (escasez).
En un proyecto de investigación de Maní
(Cacahuete) en combinación Swisscontact, Corsede,
CRM, Carrizal Chone II, T. P. AGRO se sembró la
variedad 380 desarrollada por INIAP.
Normalmente los productores de Maní de esta zona
siembran cuando comienzan las lluvias,
(diciembre-enero) y cosechan abril mayo cuando
los precios caen hasta a US$ 35 el quintal (100
libras). Los precios comienzan a subir en julio
y hacia final de año y los 3 primeros meses del
siguiente los precios alcanzan hasta los US$ 140
qq. (4 veces más).
Teniendo en cuenta este factor, la investigación
se hizo sobre la base de que la cosecha se
obtuviera en (diciembre-enero) cuando comienza
el periodo más crítico de la escasez.
La producción ha sido excelente y los precios se
han convertido en un premio a la iniciativa de
cambio que consistió en incorporar riego por
goteo y el paquete tecnológico de rotación,
enmiendas, fertilización de base y
fertirrigación oportunas, además de un cuidadoso
manejo, como debe ser en un cultivo comercial.
Con lo expuesto en este capítulo debe haber
quedado claro que el factor predominante para
realizar un buen marketing agrícola es el de
conseguir que las cosechas sean productivas, en
el término correcto de la PRODUCTIVIDAD, para
conseguir los precios adecuados que permitan
participar en los mercados domésticos e
internacionales, generando utilidades y
bienestar.
CLAVE DEL ÉXITO EN MARKETING AGRÍCOLA
Para lograr el deseado éxito en la
comercialización de productos agrícolas es
necesario ir a la fase inicial del producto,
desde la planeación del cultivo, para determinar
con qué paquete tecnológico (Conocimiento,
actividades culturales, materiales, equipo
humano se va a producir de manera que resulte
realmente PRODUCTIVO).
Si es productivo, es decir que obtiene cosechas
comparables o superiores a las de la competencia
entonces será competitivo y podrá manejarse en
el mercado generando utilidades.
En consecuencia, la PRODUCTIVIDAD juega un papel
fundamental en costos y por lo tanto en precios.
Este factor es determinante para el acceso y la
permanencia en los mercados.
En el argot popular, la frase: “No tema a la
competencia, tema a su incompetencia”, la hemos
pasado desapercibida, pero ese es realmente un
gran axioma que en la agricultura tenemos que
poner en práctica.
Para hacer agricultura o para desempeñar
cualquier actividad en nuestros tiempos, tiene
que hacerse de manera competitiva. No debe temer
a la competencia, tiene que resolver los
problemas derivados de su propia incompetencia.
Y esa es una realidad que debe ser afrontada en
serio por el sector agrícola latinoamericano.
Entender la agricultura sin productividad es
como pretender cosecharle peras al olmo.
Claro está que la productividad no es el único
aspecto que tiene que ser solucionado, pero es
uno de los más determinantes si se tiene en
cuenta que resulta inútil todo esfuerzo que se
haga en comercialización doméstica o de
exportación si no se obtienen costos favorables
derivados de una buena productividad. No habrá
inversionistas interesados en un sector que no
sea productivo, competitivo y por supuesto,
rentable; tampoco habrá crédito en una actividad
que no tiene orientación hacia la productividad
y los mercados solo tendrán pequeñas ventanas de
oportunidad que cada vez son más reducidas y
exigentes.
Es conveniente tener en cuenta que existe una
demanda alta y creciente de los productos
agrícolas en sus diferentes formas de
presentación y para diversos estratos
socioeconómicos.
El gráfico que presentamos a continuación
establece claramente el crecimiento sostenido de
la demanda basado en el crecimiento demográfico.

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